Antes y después de un salón en un piso de alquiler

Que ganas tenía de enseñarte este antes y después de un salón.

Quiero darte la bienvenida (¡por fin!) a mi salón. Todavía le faltan detalles y no dudes en que seguiría añadiéndole y cambiándole cosas por los siglos de los siglos…

Pero me he animado a enseñártelo esta semana, porque creo que lo dejaremos tal cual está durante algún tiempo. El monstruíto “destroza cosas” que tenemos en casa no para quieto, así que no es un buen momento para hacer más cambios.

Se que este tipo de post te gustan tanto como a mi, así que puedes ver como dejamos nuestra habitación pinchando aquí.

Cuando vimos el piso la primera vez, nos dejó un pocho chof… viéndolo en plano era perfecto. Tiene una distribución muy buena que nos da mucho juego en el día a día y ese fue su punto a favor.

Pero como pasa casi siempre, los propietarios del piso no habían puesto demasiado cariño en mobiliario y decoración. Vamos, que el concepto home staging no entraba en sus planes.

Voy a dejarte una foto del antes y después sin entrar en demasiados detalles porque las fotos hablan por si solas.

No quiero decir que los muebles que tenían los propietarios estuvieran mal. En su mayoría estaban en buen estado y eso se agradece. Pero simplemente no eran los adecuados para sacarle todo el partido a esta vivienda.

Es un piso con muy poca luz natural (super fallo), y tiene los suelos y la carpintería interior de madera muy oscura. Si tu piso tiene unas características similares, ya sabes que la mejor opción no es llenarlo de muebles de madera oscuros.

Lo primero que hicimos al mudarnos fue subir todos los muebles al trastero para empezar de cero, como si se tratara de un lienzo en blanco.

Como las vistas que tenemos son un poco deprimentes, empezamos cambiando el aspecto del balcón para conseguir un poco de alegría en el resto del piso.

Colocamos una malla de color verde para ganar un poco de privacidad (total para lo que había que ver, no perdíamos nada :D).

Además, aprovechamos un recorte del césped artificial de Leroy Merlin que utilizamos para el jardín de mi madre.

Sólo con ese toque de verde el cambio fue total. Para completarlo, colocamos una jardineras que ya teníamos del piso anterior, un pequeño farol y unos candelabros solares y una jardinera especial par huertos urbanos que nos habían enviado desde Leroy para probarla. (la foto del huerto urbano es del verano pasado, cuando estaba a pleno rendimiento, ahora tengo que reconocer que no me da la vida y está un poco abandonada).

Los sofás además de no ser de nuestro estilo no nos eran nada práctico y estaban hechos polvo, así que fue lo primero que quitamos.

No queríamos invertir demasiado dinero en un sofá nuevo, así que nos decidimos por un chaiselongue económico que nos fuera cómodo para el trote del día a día.

En el anterior piso, teníamos unos módulos Besta de Ikea que nos venían genial para utilizarnos como mueble de la televisión. Para aprovechar el largo del salón compramos dos módulos más que nos sirven para guardar juguetes en la zona de juegos del peque. Lo mejor es que de esta forma, quedan totalmente escondidos y el salón se ve mucho más ordenado.

La zona de juegos la completamos con un suelo vinílico de Leroy Merlin, un saco gigante para guardar dos millones de peluches y cestas para el resto de los juguetes.

Quiero haceros un post especial sobre la zona de juegos o play room para contaros más detalles y algunos trucos. Queda prometido!

Ya ves que hemos elegido una zona “privada” del salón como zona de juegos y eso ayuda a mantener el orden y a no desesperarse cada vez que entramos en el salón.

Lo que más me gusta de los módulos Besta que usamos para el mueble del salón es que podemos hacer cambios en su composición y adaptarlos a otro piso cuando nos mudemos.

Podemos separarlos, colgarlos, cambiarles las puertas…

Si te fijas bien, en la siguiente foto puedes ver las marcas en la madera que nos hace el monstruíto del que te hablaba dando golpes con las cosas de decoración que hemos puesto. Por suerte la planta no le hace mucha gracia, pero los porta velas y el cactus se llevan cada golpe que no se como siguen enteros.

un salón low cost con detalles decorativos

Ahora mismo estoy utilizando la mesa del comedor como zona de trabajo. Ya tengo lista mi oficina (puedes ver  aquí como la he diseñado en este post), pero me resulta mucho más cómodo trabajar desde el salón para poder estar con Teo y poder adelantar algo de trabajo los pocos minutos que él se entretiene solito.

Pues hasta aquí la visita de hoy en la que hemos visto el antes y después de un salón.

Espero de verdad que te haya gustado. Como te decía todavía nos faltan detalles, pero ahora no es el momento 😀

Ya ves que eligiendo los colores y el mobiliario adecuados, un espacio puede cambiar por completo. 

Si te acabas de mudar y no sabes por donde empezar o necesitas darle un aire nuevo a tu casa para sentirte más a gusto, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

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