Pequeño negocio muy bien aprovechado

Estoy preparando este post a la hora de la merienda, y me está costando horrores no dejarlo de lado un momentín para escaparme a la cocina a por un bocadillo…
Cuando vi la primera foto de este pequeño establecimiento dudé de si lo que recubría la pared era un tablero del estilo de el de los bancos y espacios de trabajo (donde se cuelgan las herramientas) o si era papel pintado y habían intentado conseguir el mismo efecto.

Después, cuando fui viendo las otras imágenes, me di cuenta de que la totalidad de las paredes de esta pequeña bocatería de sólo 11.5 metros cuadrados situada en Polinia, estaba recubierta de láminas de metal blancas con pequeñas perforaciones. La verdad es que además de original, me parece un recurso perfecto para aprovechar al máximo el espacio (que aquí no sobra ni un milímetro).
Además de ser ideal para tener todos los utensilios colgados, ocupando así menos sitio en la superficie de trabajo, esta solución está genial para ir variando la decoración sin necesidad de llenar la pared de agujeros. Podemos ir cambiando la ubicación de plantas, cuadros o lo que nos apetezca colgar, tan sólo cambiando el ganchito que lo sujete de agujero. ¿A qué es perfecto?

Visto así (y sin fijarse mucho), podría pasar por un papel de topitos fácilmente. pero la idea de que sea metálico y que no haya que agujerear toda la pared para cambiar la decoración me parece perfecta.

Los dos taburetes amarillos del mostrador, aportan el toque de color al resto de la decoración. Han apostado por lo seguro con un diseño totalmente blanco, de madera y con toques en negro.

Fuente: We Heart
¿Qué os parece esta solución para ganar
almacenaje en las paredes?