El antes y el después del jardín de mi madre con césped artificial

Empezamos la semana con el segundo post más especial que he escrito hasta ahora. (Si tienes alma curiosa, puedes ver cuál es el primero pinchando aquí).

Y es que hoy por fin te puedo enseñar el antes y el después del porche/jardín de la casa de mi madre!!!!

Pero antes de enseñarte nada, me toca darle las gracias al equipo de Leroy Merlín en general. Pero sobre todo a María, Alejandro e Inés por aguantarme un poquito más. Mil gracias por toda vuestra ayuda chicos!

Ahora si, empezamos! Y es que después de varias visitas a la tienda de Leroy Merlin en Santiago, por fin te puedo invitar a un café virtual en la casa de mi madre! ¿Te apuntas?

 

Te cuento un poco sobre la historia de la casa y su situación, para que puedas imaginar el proyecto mejor.

Es una vivienda de más de 100 años de historia con varias transformaciones a su espalda. En la casa ya vivía mi bisabuela, y mis abuelos a lo largo de los años fueron haciendo “pequeñas” reformas como una cocina nueva, añadir un baño ya que antes no había dentro de la casa, arreglar el tejado, etc.

Pero como todo en esta vida, las cosas tienen una vida limitada y la casa estaba pidiendo a gritos una gran reforma.

El sueño de mi madre era poder vivir en ella, así que hace unos años, empezó la aventura de la gran reforma que poco a poco ha ido convirtiendo la antigua casa de mis abuelos en una casa de piedra preciosa y llena de plantas (que hay tradiciones que es mejor no perder).

 

Éstas son las fotos de como era la casa antes de la primera gran reforma que se hizo en 2010. Lo primero que hicimos, fue deshacer los galpones que se ven a la izquierda de las fotos. No estaban en buenas condiciones y además se comían la mitad del terreno y de la fachada de la casa, restándole mucha luz.

Sólo con este cambio, la entrada de la casa ganó un montón.
Además, se arregló la estructura de la parra y se modificó un poco su forma para mejorarla y adaptarla a cómo sería la nueva casa.

 

Otro de los grandes cambios, fue allanar el terreno lo máximo posible desde el portal hasta la puerta de casa para hacerlo más practicable. Ahora la entrada se divide en dos zonas, una que será (en un futuro proyecto) para dejar los coches, y otra que junto con el porche nuevo de la casa, forman la entrada.

Hace dos años, empezamos a reconstruir la casa, el proyecto fue mucho más grande de lo que se esperaba. Y es que hasta que te metes en una obra así, por mucho que lo tengas todo bien estudiado, nunca sabes de verdad en el lío en el que te metes…
Finalmente la casa pedía un tejado nuevo, un refuerzo de la placa, nuevas vigas, carpintería nueva, fontanería nueva, electricidad, aislamiento… Prácticamente fue como empezar una obra de cero, pero respetando la estructura inicial de la casa. De hecho no hubo ampliación, lo único que sumó metros útiles, fue levantar el tejado de la planta de arriba, consiguiendo así poder hacer el reparto de las habitaciones en la planta superior.
Pero no me quiero liar contándoos la obra de la casa, que eso me daría para muchísimos post y hoy me quiero centrar en el cambio del jardín.
Así es cómo quedó la casa tras la reforma y antes de meterle mano al paisajismo. (Y si, prometo que es la misma de las fotos anteriores).
Ya ves que además del toque imprescindible del jardín, todavía le faltan algunos detalles como pintar y encintar la fachada, restaurar el banco rojo que hizo mi abuelo… Pero no me negaréis que el cambio ya es espectacular!
Para mi, tan sólo con quitarle las baldosas tristes que cubrían la fachada y devolverle la vida a la piedra que había debajo, la casa ha ganado más de lo que nos hubiéramos imaginado.

Ahora que ya están las presentaciones hechas espero que te sientas como en casa (si se te ha acabado el café, te sirvo un poquito más).

Todavía falta lo mejor, así que vamos con la guinda del pastel que fue la colocación del césped artificial para tapar la horrible “explanada” de cemento. Eso, junto con unas jardineras de madera llenas de flores, unas macetas colgantes en el porche y unos faroles solares que son la envidia de los vecinos (y no exagero nadita), hicieron que la casa brillara de nuevo.

Ahora si, te dejo con las fotos para que puedas juzgar por ti misma!

Además, hemos hecho estos cajones de madera (el de la foto de abajo está camuflado a la derecha de todo) con unos listones de madera. Son muy sencillos y se hacen enseguida. Los hemos usado para colocar dos grandes cubos de plástico dentro. El de arriba lo utilizamos como macetero y el de abajo, que está más escondido, tiene dentro el cubo que utilizamos como contenedor de basura. ¿Te gustan?

Las macetas colgantes le dan un toque más fresco al porche. En cuanto las plantas crezcan un poco más (porque a mi madre le crecen y no se le mueren como les pasa a las mías…), quedarán mucho más bonitas.

Este pequeño rincón con las dos sillitas a la sombra es genial. Los días de mucho calor se disfruta un montón. Pero la foto os la he puesto a petición de mi madre, que está orgullosa (y no me extraña) de la mesa que ha hecho con el pie de una máquina de coser. ¿A qué es preciosa?

Esta foto del detalle del césped me pareció de las más necesarias. No es sólo que visto de lejos el césped de totalmente el pego, es que visto de cerca o tirándote sobre él sin más, sigue resultando agradable. Desde que lo pusimos, los perros y los gatos no salen de él, y probadores mejores no los hay… Además ahora con estos días de calor, debajo de la parra se está genial y haber cambiado el suelo de cemento por el césped artificial, nos da la vida. Puedes ver todos los modelos de césped disponibles en Leroy Merlin pinchando aquí.  Pero yo te recomiendo pasarte por la tienda más cercana para verlos en persona, así podrán aconsejarte sobre cual te ira mejor, según tus necesidades.

La mesa y la lagareta son piezas antiguas que pudimos conservar. A la mesa todavía le falta un toque de pintura, pero ya se sabe que Roma no se construyó en dos días 😀

Hemos aprovechado el tamaño de las jardineras para que hagan la función de murete y evitar caídas provocadas por los desniveles. Entre cada jardinera además, colocamos los faroles solares de los que os hablé antes (los de la envidia del pueblo). En este caso los hemos dejado en negro, que es su color original porque nos iban genial con la estructura metálica de la parra, pero si en algún momento nos cansamos del color, basta una mano de pintura para darles un aire nuevo. Me encantan porque además de bonitos son muy útiles y lo mejor es que al ser solares, no requieren instalación eléctrica (lo que evita un lío tremendo de cables, con su desembolso económico correspondiente). Además tienen varias posiciones de encendido e intensidades de luz. Así que podemos jugar con ellos según necesitemos más o menos luz. Y lo que más me gusta es que sean automáticos, ellos solitos detectan si hay poca o mucha luz y se van encendiendo y apagando según la hora del día.

La colocación del césped es muy sencilla. Sólo necesitaréis la ayuda de alguien para mover los rollos y estirarlos porque pesan bastante, pero la instalación de verdad que no tiene ciencia ninguna. Aun así, he preparado este post en el que te cuento todo el detalle de la instalación, verás lo sencillo que es.

Y por si te han gustado los cajones de listones de madera que esconden los cubos, en el mismo post te cuento cómo los hemos hecho.

 

Espero que te haya gustado el cambio, la verdad es que ha quedado mucho mejor de lo que esperamos. Lo mejor es que es un trabajo tan agradecido como duradero. El césped artificial no requiere apenas mantenimiento, es muy duradero y fácil de limpiar. Si me preguntas si lo recomiendo, yo te digo sin pensarlo que si, que te lancéis a colocar uno en cualquier rincón (jardín, balcón, terraza….).

¿Qué te ha parecido el cambio?
¿Tienes césped artificial en casa?